#FOTOCUENTO | Concurso – Esperando el amanecer.

ESPERANDO EL AMANECER

Traída del blog de rahesi

La tarde presagiaba tormenta, pero no pude evitarlo. El viejo muelle me llamaba a gritos desde mi interior. Tomé la bicicleta de mi sobrino y en pocos minutos ya estaba allí. El gris algodón celeste aumentaba el efecto espejo en la superficie grisácea del agua. Hermoso efecto. Triste espectáculo. La ruina había alcanzado al muelle.

En mi interior el júbilo luchaba con la tristeza. En un pueblo en ruinas, lo esperado era un muelle en ruinas, pero la cintura de Rebeca entre mis dos brazos y mis labios sobre los suyos, jadeante por la emoción, me llenaba de un jubilo inenarrable. Su entrega, nuestra entrega había sido la más intensa emoción de mi vida. Volver al muelle era recrear el espacio de ese jubilo sumergido en la memoria ante el paso de los años.

Ausente del óxido expuesto al ambiente marino, bañado por el rocío que arrastraba una brisa suave, viví mi primer encuentro amoroso con Rebeca. Los siguientes no cuentan hoy, porque vislumbro los próximos. Me comentaron que también ella había regresado al pueblo.

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Se detuvo el tiempo, me quedé preso en sus labios y en su cintura, la herrumbe se perdió en la oscuridad, mis suspiros se perdieron en la brisa que había aumentado su velocidad, tal vez para estar a tono con los latidos de mi corazón que se habían intensificado.

Reviví de tal forma el encuentro, que el estruendo de un trueno y gruesos goterones de lluvia me impactaron, sacándome del éxtasis en que me había adentrado. Sólo las estrellas me miraban, pues no había luminarias en el sector.

Busqué la bicicleta, no estaba. Me sentí molesto. El tiempo se había llevado por completo la claridad del día y la bicicleta de mi sobrino. Miré en derredor, nada se vislumbraba. Con la seguridad que tendría que comprar una bicicleta, pero aún medio inmerso en la magia de los recuerdos, emprendí a pie el camino de retorno. Unos faros iluminaron la calle. Me aparté enceguecido por la intensa luminosidad, la voz de mi hermana pareció taladrar la oscuridad y distorsionarse en el camino con el canto de la lluvia:

– Menos mal que te vieron venir hacia estos lados. Buena caminata te tocaría para llegar a casa con este chaparrón.

Entré al auto. No me preguntaron por la bicleta. Se lo agradecí en mis pensamientos. Habría restado magia a la noche y a mis sueños. A mi gran sueño desde la adolescencia: recuperar el amor de Raquel. Estaba seguro que en ella habría los mismos sentimientos. Estimé que la casualidad nos había reunido nuevamente en el pueblo para algo muy especial. Esperaré, como el loco enamorado que soy, un nuevo amanecer.

. º . º  .  º  .  º  .  º  .  º  .

Me alegra mucho el regreso del fotocuento. Es una experiencia que disfruté en el pasado y agradezco mucho a @rahesi haberlo traído  a Steemit, nuevamente.
ÉSta es mi participación, surgida al sumergirme en la fotografía.

GRACIAS POR REGALARME SU LECTURA

 

 

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